En abril de 2017 Tacla fue interrogado por la Fiscalía ecuatoriana, sumando su colaboración a las investigaciones que también ocurren en los Estados Unidos. En el caso de Ecuador Tacla tiene informaciones sobre las obras del Metro de Quito por ejemplo. Y paradojas inesperadas: la Fiscalía General, en el proceso por asociación ilíicita que se sigue en Ecuador, no acusó a la firma brasileña y sí al vicepresidente Jorge Glas. Paradójico: los corruptores son declarados inocentes y quienes supuestamente recibieron las coimas de esos corruptores están señalados y acusados con las penas máximas a espera de la sentencia.
Desde España, el abogado Rodrigo Tacla Durán denunció vía teleconferencia a la Comisión Parlamentaria Mixta de Investigación (CPMI) del Congreso brasilero, la tentativa de compra de su delación por parte del equipo de fiscales y jueces del caso. También denunció la presentación de pruebas falsas para condenar a algunos acusados. Tacla Durán fue abogado de Odebrecht entre 2011 y 2016, y está señalado de lavado de activos por la Fiscalía brasileña.

Si hay una maquinaria corrupta, comprobada y no del todo juzgada, se llama Odebrecht y como tal ha funcionado para evadir responsabilidades penales, pero sobre todo para garantizar la continuidad de sus operaciones. Para eso es necesario la anuencia de ciertos sectores políticos, económicos y judiciales que han permitido la cobertura parcial de los hechos delictivos. Después del escandalo ocurrido en 12 países se revela que el aparato político de corrupción no será desarmado, apenas se ha modernizado.

En mayo del 2017, cuando se filtraron a la prensa las grabaciones del presidente golpista Michel Temer negociando sobornos en el palacio presidencial, la cuenta oficial en Twitter de la afamada serie “House Of Cards” publicó en portugués: “Tá difícil competir” (Es difícil competir) haciendo una alusión a la corrupta trama jurídico y política instalada en Brasil. Eso que los creativos de Hollywood no pudieron imaginar lo que sucedería meses después. En un juicio político Temer sería declarado inocente por los mismos parlamentarios receptores de esos sobornos.

Como siempre sucede en las tramas de Hollywood, un giro inesperado se dio el pasado 1 de diciembre del 2017, poniendo en riesgo todas las victorias alcanzadas por los fiscales y jueces del caso en Brasil. Desde España, el abogado Rodrigo Tacla Durán denunció vía teleconferencia a la Comisión Parlamentaria Mixta de Investigación (CPMI) del Congreso brasilero, la tentativa de compra de su delación por parte del equipo de fiscales y jueces del caso. También denunció la presentación de pruebas falsas para condenar a algunos acusados. Tacla Durán fue abogado de Odebrecht entre 2011 y 2016, y está señalado de lavado de activos por la Fiscalía brasilera.

En abril de 2017, Tacla fue interrogado por la Fiscalía ecuatoriana, sumando su colaboración a las investigaciones que también ocurren en los Estados Unidos. En el caso de Ecuador Tacla tiene informaciones sobre las obras del Metro de Quito, por ejemplo. Y paradojas inesperadas: la Fiscalía General, en el proceso por asociación ilíicita que se sigue en Ecuador, no acusó a la firma brasileña y sí al vicepresidente Jorge Glas. Paradójico: los corruptores son declarados inocentes y quienes supuestamente recibieron las coimas de esos corruptores están señalados y acusados con las penas máximas a espera de la sentencia.

Debemos destacar que Tacla está acusado formalmente en Brasil y que su accionar es motivado también por su propia defensa en los tribunales. El juez Sergio Moro pidió la extradición de Tacla a Brasil, pero la justicia española negó alegando falta de pruebas en los argumentos del juez brasileño. Sus denuncias exponen la estructura y operación de compra de delaciones, aceptación de pruebas adulteradas en los juicios, y pagos ilícitos para rebajar penas y mejorar las condiciones del acusado en el proceso. Esto alimenta las denuncias por parte de la izquierda de que el sistema judicial brasileño está actuando con una clara intencionalidad en la afectación a políticos de una facción. La falta de objetividad e imparcialidad de las investigaciones son indispensables para que se haga justicia.

Durante la teleconferencia, Tacla presentó pruebas, ya validadas por la justicia española, que comprueban que, el 25 de mayo del 2017, el abogado Carlos Zucolotto Jr., socio de la esposa del juez Sergio Moro, principal nombre de la Lava-Jato, se ofreció para negociar con los fiscales y jueces una mejor condena a cambio de una delación. Para cerrar el negocio, Tacla debería pagar a Zucolotto el valor de 5 millones de dólares, sin factura, para que este pudiera “solventar con los compas que van ayudar en eso”. La oferta fue realizada por un aplicativo de celular que Tacla registró y presentó como prueba en su defensa en España.

Apenas dos días después de esa conversación vía celular, su abogado recibió un correo electrónico de los fiscales encargados del caso, proponiendo rebajar la pena a seis meses en prisión domiciliaria, y la reducción de la multa de 17 a 3.5 millones de dólares. A cambio, Tacla debería asumir la culpa por el delito de lavado de activos y escoger entre una lista de políticos, algunos para denunciar. Una especie de delación a “la carte”, lo que viola la condición de espontaneidad de la delación, y la invalida. Tacla no aceptó la oferta de Zucolotto ya que, según el, sería condenado por un crimen que no cometió.

Otra grave denuncia fue realizada por Tacla a los fiscales. Aseguró que han presentado sistemáticamente pruebas, cuya autenticidad no puede ser verificada , siendo en Brasil un elemento obligatorio para que tenga valor legal. Tacla informó a la Comisión de Investigación del Parlamento que Odebrecht utilizaba un sistema de comunicación interna llamado “Drousys” y otro de contabilidad llamado “My Web Day” para manejar todo el esquema del Departamento de Operaciones, encargado del dinero de la corrupción. También informó que desde hace algunos años ambos sistemas están inoperantes, y que inclusive se desconoce la localización de los servidores que los hospedaban. Pese a eso, la Fiscalía brasileña ha utilizado como pruebas acusatorias diversas plantillas y comunicados digitales producidos a partir de esos sistemas sin la debida comprobación de autenticidad.

Lo mismo ocurre con los supuestos estados de cuentas de los bancos de propiedad de directores de Odebrecht, localizados en los paraísos fiscales de Andorra y Antigua. Los bancos fueron adquiridos para manejar el dinero de la corrupción. Según Tacla, los estados de cuenta del Meinl Bank de Antigua son falsos, pues las fechas de los movimientos son posteriores al cierre de la misma cuenta. Los diseños de los estados de cuenta son distintos a los originales, y muestran movimientos de transferencias de dinero en la cuenta del supuesto beneficiario, sin el registro del ingreso.

Tacla declaró durante tres horas y media a la Comisión de Investigación, sustentando todo en documentos validados por peritos españoles.

El 6 de diciembre los abogados del presidente Lula pidieron por tercera vez consecutiva incluir a Tacla Durán como testigo de defensa, ya que muchas de las pruebas en contra del presidente, así como la validez de las delaciones, son cuestionadas por faltar en absoluto al debido proceso legal. Una de las principales piezas acusatorias es sustentada en un correo electrónico apócrifo, generado por ese mismo sistema de correos electrónicos de Odebrecht que no está operativo. El juez Sergio Moro no solo negó la pericia sobre la autenticidad del correo electrónico, sino la inclusión de Tacla como testigo de defensa indicando que “no hay indicios probatorios de su participación en el objeto del juicio”.

Pese a todas esas pruebas supuestamente falsas, las delaciones inducidas por los fiscales, y el actuar mancomunado de la Fiscalía y la magistratura brasileña, el caso Lava-Jato no cumplió su objetivo. Todo fue tan fallido procesalmente, tan lleno de vicios, que la misma sociedad sabe que esto no pasó de ser una pantomima. La corrupta clase judicial brasileña no ha podido afectar políticamente a un sencillo obrero, sindicalista y semianalfabeto. El presidente Lula goza en este momento de un 51% de intención de voto para las elecciones del 2018. La posibilidad de que sea preso no ha afectado la profunda relación que construyó con el pueblo brasileño. Mientras tanto Temer, que no fue condenado pese a las irrefutables pruebas – esas sí debidamente validadas en su autenticidad -, condonó a los empresarios brasileños casi 1 trillón de dólares de impuestos no pagos al fisco. Es fácil imaginar a quién ha beneficiado el sistema judicial en el caso Odebrecht. Fuente Lajunta.ec y http://www.valor.com.br

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